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mayo 01, 2018

¿A QUE EDAD SE PUEDE COMENZAR EN EL AJEDREZ?


Lo cierto es que los estadísticos y laboratorios más serios efectuados en varios rincones del mundo, nos permiten encontrar un punto de encuentro en la metodización y orden científica de estos conocimientos. Especialmente cuando se trata de darle mayor profundidad y basamentos al concepto de una edad propicia para comenzar a enseñar/aprender ajedrez...




¿A QUE EDAD SE PUEDE COMENZAR EN EL AJEDREZ?

Hacía tiempo quería escribir un artículo sobre este atípico y escabroso tema, sin embargo es probable que mis conocimientos sobre temas influyentes en este ítem, no eran lo suficientemente claro, por lo menos no me convencía la azarosa magnitud de escritos, opiniones, ensayos, bibliografías y hasta laboratorios establecidos sobre una extraña maraña de conjeturas y sobre un piso de situaciones muy especulativas que al final me mandaban al mismo sitio de disconformidad.

La controvertida versión de que la mejor edad para comenzar en el ajedrez se encuentra en la etapa pre-operacional (edades de Piaget/ entre los 2 y 7 años) es a veces ridiculizada por palurdos vociferantes que estiman incluso una edad más precoz ubicada en la etapa sensoria o motora, es decir sensiomotriz (entre los 0 y 6 años). Ya esto ha tomado color incluso en situaciones como que en Venezuela el Proyecto Nacional de ajedrez en las Escuelas ubica el aprendizaje del ajedrez en estas edades prematuras.

Mi modo de ver las cosas y en vista de más de 25 años de experiencias e investigaciones, tanto de campo como teóricas, sobre todo aquellas que atañen a mis incursiones como entrenador o más lejanamente como monitor e instructor del ajedrez, la proliferación de falsos o carentes estudios sobre el tema del ajedrez de inicio ha perturbado o ennegrecido la conciencia de especialistas o de aquellos ignorantes, quienes a la ciega perjuran que la mejor forma de conseguir ajedrecistas notables o lograr que el ajedrez se convierta en un facilitador, conversor o catalizador de potenciales intelectuales en el hombre es iniciándolo en edades muy tempraneras.

Lo cierto es que los estadísticos y laboratorios más serios efectuados en varios rincones del mundo, nos permiten encontrar un punto de encuentro en la metodización y orden científica de estos conocimientos. Especialmente cuando se trata de darle mayor profundidad y basamentos al concepto de una edad propicia para comenzar a enseñar/aprender ajedrez.

Veamos primero una encuesta realizada hace ya unos 10 años por mi persona en un Colegio donde impartía clases de ajedrez como docente titular, entre padres y profesores y que nos puede dar una idea sobre cómo ven las personas incluso profesionales de la educación, la tarea de un ajedrez instruccional y las edades idóneas para su comienzo.

Personas consultadas: 50
Padres o representantes: 35
Profesores o maestros de aula: 10
Directivos o coordinadores: 5

Preguntas de despistaje:

¿Sabe Ud. que es el ajedrez?
1.       Si: 49
2.       No: 1

¿Le gustaría aprender a jugar ajedrez?
1.       Si: 45
2.       No: 5

¿Le gustaría que sus hijos aprendieran a jugar ajedrez?
1.       Si: 50
2.       No: 0

¿A qué edad le parece es más propicio la enseñanza/aprendizaje del ajedrez?
No sabe: 10
1.       Entre 0 y 6 años: 30
2.       Entre 7 y 12 años: 8
3.       Entre 13 y 20 años: 1
4.       Cualquier edad: 1

¿Ve Ud. algo especial en el ajedrez como instrumento de carácter cultural, intelectual, psicológico, formador o educativo?
1.       Cumple con todos esos requisitos: 30
2.       No tengo idea, ni conocimiento sobre el tema: 17
3.       No hay nada especial en el ajedrez: 3

¿Practicaría Ud. o permitiría Ud. que sus hijos jugaran el ajedrez deportivo o profesionalmente?
1.       Si me gustaría mucho: 45
2.       No me entusiasma la idea: 5
3.       No tiene importancia: 0

¿Piensa Ud. que el ajedrez se debería institucionalizar por medio del gobierno para ser impartido obligatoriamente n escuelas públicas y privadas?
1. Si sería muy importante: 40
2. El ajedrez es sólo una alternativa lúdica: 1
3. No creo que no sería buena idea: 0
4. El ajedrez es un juego de envite y azar, no viable para la juventud: 0
5. Solamente en el área de educación física y deportiva: 9

Opiniones y comentarios, realizadas sobre una pregunta global y específica:
 Modelo:

“Hola, Me gustaría que mi hijo pruebe, siendo muy pequeño, en cualquier caso, todo tipo de actividades. Creo que así podría encontrar aquello que más le guste, esas aficiones que le generen satisfacción y le acompañarán toda o parte de su vida. Claro está, si no le gusta, no le insistiré, me parece que si no se prueba con ellos, no habrá maneras de saber, cuál actividad le motiva o prefiere. La idea es abrirles el mayor número de oportunidades para escoger la mejor. Una de esas actividades que quiero que prueben es el ajedrez”.

Respuestas y comentario personas entrevistadas:

“El ajedrez no es un juego, es una pasión. Ponga algún tablero con fichas (todo muy baratito) por la casa y espera simplemente a que les apasione. Si tienes la suerte de que les guste, les harás felices de por vida. Esa pasión no les abandonará nunca”.

“A mi hijo le encanta jugar al ajedrez, no sé quién le enseñó, porque yo no sé jugar y en mi casa nadie juega al ajedrez, ahora él tiene 10 años y da una clase una vez a la semana en el colegio como actividad extraescolar, pero ya hace unos 3 años que juega al ajedrez como hobby en su tiempo libre. Me parece que de nada sirve, querer algo para los hijos si a los hijos no les gusta o no se les da bien.”

“He visto niños que se ven obligados por sus padres para ir a clase de ajedrez y terminan abandonándolo pues siempre pierden, hay que pensarlo, si les gusta y son buenos, van a jugar siempre al ajedrez y algún día serán buenos jugadores”

“Los padres a veces quieren vivir a través de sus hijos experiencias que ellos no tuvieron, entonces les obligan a jugar ajedrez, sólo para obtener trofeos que les infle el ego, eso no es bueno. Creo que esta actividad de salir del corazón y dejar a los niños que muestren una motivación intrínseca.”

“Jugar ajedrez no hace más listo a nadie. Miguel de Unamuno decía: jugar ajedrez solo desarrolla la inteligencia de jugar ajedrez.

“Comencé como a los 5 años, y lo dejé cuando tenía como 19 años. Al principio me lo vendieron como algo magnífico sobre todo para mejorar mis aptitudes sicológicas, con el tiempo acabe dándome cuenta que había invertido muchas horas de mi vida a un simple juego.”

“Yo he enseñado a niños de casi todas las edades, el más joven tenía algo más de3 años de edad, y te puedo asegurar que cuanto antes lo aprendan mejor para desarrollar las aptitudes. Es bueno, eso sí controlar y mediar los horarios de clase, nunca le dediques más de una hora a la semana o no les incites ni insistas a mejorar mediante clubs, o estarás alienando a tu hijo.”

“El ajedrez es una actividad muy fuerte y comprometedora para niños muy pequeños, y me parece tonto querer que sólo se familiaricen con este juego en edades tan prematuras. Sería mejor esperar que ellos tenga una edad más reconciliada con este tipo de juegos y de allí en adelante, si es un proyecto viable darles herramientas para que logren practicarlo y desarrollarlo fielmente”

“¿Acaso es obligatorio jugar a la ajedrez?, ¿acaso que por jugar ajedrez a los niños te van a salir más inteligentes?, yo pienso qué que esos son empeños tontos de algunos padres. Con tres, cuatro o cinco años no se puede comprender este tipo de juego si es que el ajedrez es verdaderamente un juego, es pelear a los críos y me parece buscar a aburrirlos de gratis.”

Etapas de mayor trascendencia o base neurofisiológica para la enseñanza del ajedrez

Etapa de las operaciones concretas

Entre los siete (yo diría 8) y los doce años de edad el niño entra al escenario de las operaciones concretas, esta etapa del desarrollo cognitivo empieza con el uso consciente de la lógica para llegando a establecer conclusiones válidas, siempre y cuando las premisas desde las que se parte tengan que ver con situaciones concretas y no abstractas, este es un paso firme también en la formación de un joven en el ajedrez ya que el ajedrez comienza también siempre por el establecimiento simbólico y modélico, para posteriormente y por medio de necesidades sicológicas ir al campo de la intuición o de la abstracción.

Se crean los procesos metódicos y se pueden formar esquemas o sistemas por categorías. El niño puede clasificar aspectos de la realidad, y se vuelven notablemente más reales los objetos y la experiencia previa. La validación de esta etapa es la frase “Aprender a pensar”. Aún, cuando el medio ambiente empieza a hacerse más complejo en esta etapa, el estilo de pensamiento deja de ser egocéntrico y particular para repartirse más con lo que le rodea. Es por ello que Ud. puede ver niños de 4, 5 0 6 años jugando con una pieza, mientras que en la edad operante concreta (8, 9, 10 años) ya comprende la sutileza de la colaboración del conjunto de todas ellas.

Por ejemplo, un síntoma típico de que un niño o niña ha accedido a la etapa de las operaciones concretas es que sea capaz de inferir que la cantidad de líquido contenido en un recipiente no depende de la forma que adquiere este líquido, ya que conserva su volumen.

Etapa de las operaciones formales

La fase de las operaciones formales es la última etapa de desarrollo cognitivo (de las propuestas por Jean Piaget), desde los doce años de edad en adelante.

En ella se gana la capacidad para utilizar la lógica (ya la lógica no es un elemento de soporte, sino una herramienta) para llegar a conclusiones que no se encuentran a simple vista, es decir aquellas abstractas que no están ligadas a casos concretos, aquellas que llegan a la mente como un fogonazo sin experimentación previa. Es el momento donde se valida la expresión "pensar sobre pensar", aceptando las últimas consecuencias; analizar y “manipular deliberadamente” modelos típicos, esquemas de pensamiento, posiciones teóricas del ajedrez, así como utilizar el razonamiento hipotético y deductivo para crear novedades está a la orden del día..




Controversia encendida en la élite del ajedrez:

Hace cierto tiempo y en medio de un torneo de Grandes Maestros del ajedrez, se le hizo la misma pregunta a varios GM: ¿Le gustaría que tus hijos practicaran el ajedrez?
La inhóspita e inesperada respuesta de la mayoría de Grandes Maestros entrevistados fue: NO

Bien es sabido que existe poca afinidad genealógica con respecto al ajedrez pues es raro cuando un jugador de gran envergadura ha tenido tradición familiar ajedrecística, o alguno de sus padres haya sido un excelente jugador. De hecho es casi imposible encontrar que alguno de los Campeones mundiales del ajedrez haya dejado un legado genético para el ajedrez. Algunos dicen que ellos no tuvieron tiempo siquiera para producir pequeñas réplicas de su genialidad, augurando que el ajedrez es una actividad sumamente distractora y envolvente como para permitirles siquiera enseñar a sus hijos en estas lides, si es que pueden tenerlos.

De casi 8 billones de habitantes en el planeta apenas existen apenas 1594 Grandes Maestros del ajedrez, y esto se torna preocupante cuando a la élite de grandes cultores de la disciplina cuesta tanto acceder. La FIDE registra más de 360.000 jugadores activos de torneos y 185 naciones afiliadas, aunque esta cantidad debe de ser irrisoria comparada con la cantidad de personas que juegan informalmente el ajedrez en el mundo completo. Muchos especialistas coinciden en señalar que la labor instruccional y la enseñanza básica del juego tiene mucho que ver con esto, más que definir al ajedrez como una disciplina mental lo suficientemente compleja para no permitir progresar a la mayor parte de sus practicantes.

La introducción de los ordenadores y programas informáticos en el ajedrez ha permitido acortar la edad media de un ajedrecista de alto nivel, más profusamente aparecen en escena grandes maestros con edades de 13, 14 y 15 años, ya esto no parece una singularidad, sin embargo aún en estos tiempos siguen en la palestra y permanecen de moda los grandes jugadores cuarentones y de mayor edad. No creo que ambas cosas sean muy significativas si miramos el copioso porcentaje de jugadores entre los 20 y 40 años que se hacen fuertes jugadores en promedio de estas edades. Que haya niños prodigios o viejos prodigios del ajedrez, es solamente una excepción bastante permisible y comprensible ante una actividad donde el trabajo y la constancia, más los métodos efectivos de enseñanza/aprendizaje se han hecho más científicos y saludables.

Es bueno aclarar que como cultores, investigadores y personas profesionalizadas en el ámbito ajedrecístico, nuestra misión debe ser la de establecer analogía y correlacionar las funciones de un ajedrez instruccional de base consciente con las notorias posibilidades de la creación y formación de los talentos deportivos del ajedrez, aunque para muchos (y sin causa justificada) sea más favorable y creíble la utilización del ajedrez como instrumento de superación cognitiva y educativa.

Si nos basamos en los nuevos hallazgos y adquisiciones en el campo neurobiológico, neurofisiológico y psicopedagógico, el llamado “talento”, ya no se ve como algo singular, misterioso e indescifrable. El Talento está seguramente correlacionado con los factores innatos genéticos, pero en resumen resulta afectado decididamente y porque no determinado y favorecido, por las orientaciones de carácter social, ambientales, técnicos y de carácter disciplinario, posteriormente es significativo y determinante la elección de una actividad, materia o disciplina que se adapte a los modelos de un aprendizaje efectivo.

Si se quiere ir al origen etimológico del término talento, para el pueblo hebreo y babilónico correspondía a la carga que un hombre pudiese llevar y soportar en la espalda y es probable que en el ajedrez esta denotación este “pintada calva” ya que los ajedrecistas de alto rendimiento tienden a llevar  sobre sus espaldas severas responsabilidades, psíquicas, físicas e intelectuales.

Las amplias discusiones sobre si el talento nace o se hace quedan de más cuando los más connotados experimentos señalan una simbiosis entre lo que genéticamente ha fabricado el ser durante casi cuatro mil millones de años de evolución y las condiciones sobre las que se puede desenvolver esa masa genética de potencialidades. Es como tratar de correr un Ferrari sobre un terreno rocoso y escabroso. No sería un exabrupto tratar de convencer a los más versados que el talento “nace y al mismo tiempo se hace”.

Ciertas habilidades innatas en los ajedrecistas se hacen evidentes incluso a temprana edad, aunque estas necesiten de una preparación y cultivo adecuados. Por ello es esencial que en la instrucción básica y fundamental del ajedrecista se establezcan modelos y conceptos sencillos, de fácil digestión e interpretación para los previos neurofisiológicos del cerebro humano. Forzar las edades de aprendizaje puede convertirse en un arma de doble filo, sobre todo si se esperan metas competitivas o establecimiento de los pequeños en actividades ajedrecísticas perdurables.

No es lo mismo exponer a una pequeña cantidad de precoces jovencitos a actividades tan comprometidas y exigentes desde el punto de vista psicomotivacional, que tratar de involucrar a una extensa masa de aprehensores en edades prematuras de las etapas preoperacionales.

Es notable que la mayoría de estadísticos y laboratorios efectuados sobre el ajedrez instruccional demuestren que las edades idóneas para comenzar la enseñanza/aprendizaje se encuentre entre los 9 y 12 años. Lo demás sería poco conocimiento sobre una actividad a la cual todavía en nuestros tiempos no se le ha podido definir e interpretar o enmarcarla en el ámbito de lo deportivo, lo artístico, lo científico o lo meramente lúdico. Por otra parte no cabe dentro de estas discusiones las elucubraciones de padres ansiosos por ver a sus hijos destacar en disciplinas de corte intelectual, o instructores amañados que valorando más los éxitos o trofeos a ganar desdeñan el desarrollo humano, o de querer simplemente tapar con un dedo la incapacidad de sus hijos en actividades de carácter biomecánico, siendo el ajedrez para ellos simplemente un pañito de lágrimas.


No olvidemos que la primera faena dentro del proceso enseñanza/aprendizaje es lograr la MOTIVACIÖN y esta no es una dirección o elemento ciego sino que a su vez está conformada por otros elementos formativos importantes y autógenos como son: La Atención, La Curiosidad, La Capacidad de Interacción y Los Niveles de Aspiraciones. Estos elementos en niños de edades comprendidas entre los 0 y 7 años son prácticamente irreconocibles e insostenibles.


Bibliografía de consulta científica:

Los conceptos estructurales en el aprendizaje por investigación









Sistema de actividades de ajedrez para mejorar la psicomotricidad en niños con retraso mental moderado


EL PAPEL DE LA IDENTIDAD ATLÉTICA Y LAS REGULACIONES MOTIVACIONALES SOBRE LA ADICCIÓN AL EJERCICIO



El ajedrez y su influencia en la etapa infantil para mejorar el coeficiente intelectual de los alumnos del 7mo año de educacion basica del Centro Educativo Cristiano” …









Sistema Instruccional de Ajedrez …BlancoUvencio: (1996). 

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